Este tipo de comentarios hicieron que empezase a sentir vergüenza cada vez que comía delante de la gente y a mentir sobre lo que comía o lo que no. La necesidad de ingerir alimentos era tan constante y sentía tanta vergüenza que empecé a hacerlo a escondidas por miedo a la crítica y a la burla.
Con catorce años decidí hacer mi primera dieta. No era una niña obesa ni mucho menos pero si me sobraban unos kilos, así que hablé con mi madre y le expresé mi deseo de comer más sano para bajar de peso. Pasé unos tres meses o cuatro comiendo cosas hervidas, a la plancha... y bajé unos quince kilos.
Aparentemente todo suena "normal"... una chica rellenita que quiere perder peso, come sano y consigue su objetivo... pero no fue así psíquica ni emocionalmente. Ahí comenzó para mi una pesadilla que aún a día de hoy, con veintiocho años sigue ocurriendo. Comenzó mi trastorno alimentario.
En esos primeros meses de dieta empecé a obsesionarme con mi imagen, nunca estaba lo suficientemente delgada ni suficientemente guapa. Comencé a comer cada vez menos, o bien tiraba la comida sin que me viera nadie o bien se la daba al perro. Cuanto más delgada me veía más quería estarlo y los comentarios positivos sobre mi figura me motivaban más a ello. "Por fin soy aceptada", pensaba yo.
Tres meses o cuatro más tarde llegó navidad, el límite que me había auto impuesto para finalizar la dieta. Nunca se me olvidará el momento en que introduje en mi boca aquel pedazo de turrón.. se desató en mi una energía tan fuerte que no sabía como detenerla. El cuerpo me pedía azúcar de una manera descomunal y comencé a perder completamente el control sobre mi misma. Mi mente se bloqueó y solo podía pensar en tomar azúcar sin parar.
A partir de ese momento entré en un laberinto sin salida en el que carecía de decisión. Mi cabeza me pedía constantemente comida (sobre todo dulce) y me era imposible evitarlo, así que comí y comí hasta que después de un mes o mes y medio había engordado nuevamente más de quince kilos.
Me avergonzaba tanto mi comportamiento compulsivo que todos estos procesos los hacía a escondidas. Escondía comida en mi habitación, comía cuando no había nadie en casa, iba a comprar y lo guardaba en la mochila del instituto... todo a escondidas por miedo y vergüenza.
A medida que pasaban los meses empecé a experimentar sentimientos profundamente depresivos. Cuanto más comía peor me sentía... me sentía culpable, decepcionada y entré en unos procesos de autocastigo bastante fuertes. Todo lo llevaba en silencio, sin compartirlo con nadie durante años y años.
Desde entonces esta situación no ha tenido fin. He pasado por cientos de dietas adelgazando quince, veinte quilos para recuperarlos posteriormente en un par de meses, pasando de restricciones extremas a compulsividad irrefrenable. Todo durante catorce largos años.
Ahora mismo me encuentro tumbada en el sofá de casa. Tengo a mi derecha una bolsa llena de papeles vacíos de chocolates, bollos, refrescos, patatas fritas...todo un arsenal de calorías bomba para mi organismo.
Hace tres meses decidí por trigésimo quinta vez poner fin a todo esto... y me lo tomé bastante en serio. Por primera vez en mi vida no dejé de comer, e intenté por todos los medios no juzgar mi físico, mi imagen... y lo llevé bastante bien, hasta hace un par de semanas. Mi cuerpo me pedía a gritos azúcar y después de una lucha interna bastante grande volví a comer... desde entonces no he podido parar, como siempre. Pero esto tengo que pararlo. Todos estos catorce años donde he estado encerrada la mayor parte del tiempo pensando en como parar toda esta pesadilla, he leído, he estado en distintas terapias, he hecho diferentes tipos de dietas y cambios en la alimentación y me han hecho ser consciente de que tengo que hacer este cambio por salud, por sentirme bien, por vivir una vida de paz y felicidad. Un cambio de verdad.
Este es el motivo por el que he creado este blog. Sé que actualmente hay muchas personas con este problema que sufren en silencio, que no saben como salir de esta situación, que se sienten tan mal por lo que hacen que no lo comparten y se sienten muy solas y desamparadas. Lo sé porque yo lo he sufrido y lo sufro. Sé que buscan en internet, en los libros, en la televisión respuestas a lo que les pasa y también sé que en muchas ocasiones pueden llegar a ver todo tan oscuro que no ven la salida y pierden la esperanza. Creedme, sé de lo que hablo.
Yo llevo varios años yendo a terapia y he leído e investigado acerca de este tema durante mucho tiempo y me gustaría contar toda mi experiencia y mis conocimientos en este espacio. Contaré detenidamente mi historia, mi situación actual, compartiré fragmentos de libros que me han ayudado mucho y lo más importante, contaré paso a paso y día a día mi proceso de recuperación... desde el primer día, porque quiero que con mi esfuerzo y mi cambio otras personas vean que hay salida, que se puede lograr...
Ojalá os sirva y os ayude.
No hay comentarios:
Publicar un comentario