sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Y que he aprendido de toda mi historia?

En todos estos años de enfermedad y de constantes recaídas he sacado varias conclusiones importantes que me han hecho entender como funciona mi proceso... intentaré explicarlo de la manera más clara que pueda. Quiero hacer constar que todo lo que indico en este post y en el resto se basa en mi historia. Cada persona tiene un proceso determinado y su enfermedad se puede desarrollar de una manera u otra.



Por un lado tenemos el origen de la mayoría de este tipo de enfermedades que es el sentimiento de no sentirse querido, de no sentirse amado, en este caso por las personas que pensamos que son las que más tienen que querernos y esas son nuestros padres.

En mi caso, eso ya lo podía intuir con las primeras terapias por las que pasé, yo en principio cada vez que iba a un psicólogo y me preguntaban el por qué estaba allí, siempre respondía: "Porque no me quiero a mi mísma". Es cierto, no me quería en absoluto y no sabía por qué. Al escarbar dentro de mí, me di cuenta que el motivo por el que no me quería era porque realmente no me sentía querida por los demás, especialmente por mis padres.

Como os explicaba en mi historia, de niña, yo daba muchos "quebraderos de cabeza" a mis padres por mi enfermedad, eso me hacía sentir muy mal, me hacía sentir fuera de lugar, me hacía sentir que no tenía hueco y no tenía derecho a estar ahí. Este sentimiento, posteriormente se fue haciendo cada vez más intenso con los comentarios familiares, con los de la gente y finalmente acabé sintiendo (inconscientemente) que no tenía hueco en este mundo, que no merecía estar viva. Este sentimiento es algo muy fuerte y algo que no somos capaces de reconocer de manera consciente, nos cuesta admitirlo, pero se siente. El sentimiento y la sensación está ahí. Y es algo tan profundo, tan profundo... que hay que compensarlo de alguna manera y por eso como. Como compulsivamente para llenar un vacío emocional, esos sentimientos de "nadie me quiere", o "no merezco estar en este mundo" y para autodestruirme, para hacerme daño.  Vendría a ser en resumen así:

No me quiero porque no me quieren (no me siento querida) y por eso compenso y me autodestruyo (comiendo)

Ese es el origen de todo, en mi caso. Fijaos como funciona la mente, que a pesar de llevar años sabiendo que el origen de todo estaba ahí, no llegué a DARME CUENTA hasta hace apenas dos años. Tenía tan idealizada a mi madre y a su amor por mi, que nunca quise darme cuenta que efectivamente ella no quería tenerme. Ella me quiere, sí, con todo su corazón... pero cuando se enteró del embarazo fue una tortura para ella. Muchas veces me lo ha contado. A veces soltamos frases o palabras a niños y no sabemos que esas frases o palabras pueden marcar su vida para siempre.

Pero voy a ir un poco más allá. EL embarazo es importantísimo. El feto está unido a la madre y todos los sentimientos y sensaciones que experimenta ella durante la gestación los siente el niño. Mi historia tiene ya el origen en el embarazo. Todo eso está grabado en nuestro inconsciente y del inconsciente salen fuera muchas veces con comportamientos que son irracionales, que no sabemos explicar.

Hasta ahora entonces podemos decir que en mi caso, mi problema surge de un sentimiento de no sentirme querida, de sentirme abandonada y de sentir que no tengo sitio en este mundo. Es decir, la PARTE EMOCIONAL: sentimientos y sensaciones y la PARTE MENTAL: patrones de conducta heredados y aprendidos. (lo explicaré con más detenimiento en otros posts)

Pero... ¿de verdad es sólo esto lo que me hace comer compulsivamente? ¿ahí acaba todo? ¿Como explicaríamos entonces que tenga atracones con un determinado tipo de comida y no con toda? porque, supongo que a muchos os pasa que no tenéis atracones de zanahorias... o de lechuga. Tenemos atracones de pan, pasta, galletas, azúcar. Es decir, HIDRATOS DE CARBONO. ¿Por qué?

A mi me resultaba curiosa una cosa. y aquí nos vamos ya a la PARTE FÍSICA del problema. Me resultaba curioso que cuando hacía una dieta o dejaba de comer ciertos alimentos, sentía necesidad de ellos sí, pero cuando pasaban unos meses esa necesidad se veía disminuida en grado. Sin embargo, cuando volvía a probar ciertos alimentos, no podía parar de consumirlos de manera descontrolada. No lo entendía.
En cada dieta que hacía siempre la nutricionista me decía que llegado un momento tenía que llegar a la fase de mantenimiento y que ahí podía tomar de manera ocasional cualquier "capricho" que quisiera. Eso para mi era una tortura, porque sin saber por qué, cuando ese momento llegaba, no me conformaba con un trozo de chocolate o un helado. Yo tenía que arrasar con la tableta de chocolate o con tres o cuatro helados (entre otras cosas). ¡¡Era incapaz de parar!!. Todos siempre me han dicho: "pero si puedes tomar de vez en cuando cosas dulces, eso no te va a hacer nada". NO. En mi caso era imposible... yo sentía cada vez que introducía algo dulce en la boca una sensación de placer tan supremo y me sentía tan bien que quería seguir sintiendo esa sensación por más tiempo...era como una droga. Era una droga para mi. Y nadie, ni siquiera yo misma lo entendía.

¿Sabéis cuando llegué a entenderlo? Hace nueve meses.

Tras un año y medio de descontrol alimenticio y tras pasar por cuatro nutricionistas distintos empecé a navegar por internet buscando otras alternativas. Y encontré la información que por fin me abrió los ojos y me hizo entender:

Esta información la he sacado de la página: www.enbuenasmanos.com


Bulimia, obesidad, ansiedad, depresión, hipoglucemia, prediabetes, candidiasis, todos ellos son consecuencia de la adicción al azúcar, es decir a la sacarosa refinada. Su adquisición es legal y se encuentra en el 99% de los alimentos. Así como otras drogas crean marginación social a quienes las consumen, el azúcar no, más bien los anuncios, las gigantes corporaciones alimenticias y las situaciones sociales nos empujan a consumirlo.
El veneno blanco, cuya composición química es C12H22O11, tiene un poder adictivo similar a la heroína y una formula química parecida a la cocaína (C17h21NO4), al azúcar le falta el átomo de nitrógeno.

Adicción al Azúcar: ciclo vicioso

Cuando se consume azúcar, la glucosa es absorbida por la sangre, y nos sentimos animados. Es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, cuando el fondo se desprende del nivel de glucosa sanguínea. Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar.
Podemos estar irritables, hechos un manojo de nervios, alterados hasta que se eleve de nuevo el nivel de glucosa. La gravedad de la crisis doble depende de la sobredosis de glucosa (adicción al azúcar) Si continuamos tomando azúcar, una nueva crisis doble empieza siempre antes de terminarse la anterior. Las crisis acumulativas al final del día pueden ser enloquecedoras. Tras varios años, el resultado final son glándulas adrenales y páncreas enfermos.
El organismo de una persona puede resistir los efectos perjudiciales del azúcar durante 20 años, a partir de los cuales aparece la diabetes. Mientras tanto la producción de hormonas es baja en todo el circuito endocrino.
El cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir lo real de lo irreal, el individuo se vuelve precipitado y ante situaciones estresantes, se desmorona y pierde la capacidad de enfrentar cualquier contingencia. El individuo esta siempre cansado y no logra hacer nada. Sufre de "sugar blues" (o depresiones del azúcar, adicción al azúcar)
El grado de dependencia de azúcar (adicción al azúcar) varía según el individuo tenga un organismo más o menos tendente a las adicciones. Esto se puede valorar en la capacidad del individuo o no de "desengancharse" de este u otro hábitos tóxicos.
    El azúcar contiene
  • Calcio: 0 mg.
  • Fósforo: 0 mg.
  • Hierro: 0 mg.
  • Potasio: 0.85 mg.
  • Sodio: 0.28 mg.
  • Tiamina: 0 mg.
  • Riboflavina: 0 mg.
  • Niacina: 0 mg.
Para la digestión y asimilación del azúcar el cuerpo gasta sus propias reservas de vitaminas, es decir que el azúcar más que un alimentar, "desnutre".

Adicción al chocolate

Para el caso de la adicción al chocolate (uno de los CSR más adictivos), Virtue (1990) describe el mismo proceso.
  • Sensación de ansiedad o angustia producida por una frustración que inicia el consumo, por ejemplo, del chocolate.
  • Un "pico" de excitación, donde la persona puede alejar de su conciencia por un instante ese problema, comienza a sentirse mejor.
  • Una caída de tipo ansiosa o depresiva lo que favorece la reiniciación del ciclo adictivo.
Cabe aquí aclarar que los efectos de los azucares son de corta duración y la escala del efecto eufórico es evidentemente menor a la de otras sustancias como, por ejemplo, la cocaína.

Adicción a la coca cola

Los refrescos de cola contienen una sustancia "potencialmente adictiva", la cafeína y contiene también gas carbónico que, según la AMEDEC, es un ingrediente que provoca "adicción psicológica".
Por si fuera poco, los azúcares que contiene el refresco, causan adicción al azúcar y paulatinamente van disolviendo el esmalte de los dientes debilitándolos y produciendo caries. Y no solo eso, los azúcares que no logra digerir el organismo, se transforman en grasa, dando como posible consecuencia sobrepeso e incluso problemas de obesidad.
Y para aquellos que creen que este problema se resuelve tomándose una "coca light", les tenemos otra noticia: hay estudios que señalan que el consumo de sustitutos de azúcar, o azúcar sintética en grandes cantidades, provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental (según la AMEDEC)
La sustancia que provoca estas afecciones se llama aspartamo y sostienen que podría contribuir al desarrollo del Alzheimer. Además, señalaron que los componentes químicos del "aspartamo" tienen otras consecuencias graves por un consumo excesivo, como daños a la retina y al sistema nervioso.
Esta información me cambió mi concepto de todas las cosas. Es decir, que no sólo se explica la compulsión por los sentimientos y pensamientos sino también hay una parte física que reacciona ante alimentos que son adictivos. 
¿¿Y que lleva azúcar??. ¡¡Imaginaos!! casi todos los productos que venden en supermercados llevan azúcar o algún derivado de ella. 
Está claro que nuestro cuerpo necesita azúcares y lo recomendado es hacerlo utilizando hidratos de carbono de absorción lenta, tipo: arroz integral, mijo, pastas integrales... (este tema tiene mucha información y os lo contaré en un post específico). Pero lo que está claro es que hay alimentos que por las sensaciones que nos hacen sentir provocan en nuestro cuerpo un enganche que nos impide dejarlo. AL igual que un alcohólico el alcohol. 
Al saber esto he cambiado desde enero de este año radicalmente de alimentación y ha sido mi salvación. Cero atracones en meses y cero ansiedad (ya os contaré en que consiste la alimentación que sigo en otro post). Me di cuenta de que esto que os comento es totalmente cierto porque, en un momento de bajón emocional (en junio de este año como os comenté) mi cuerpo, que ya lo he tenido durante años acostumbrado a compensar esos sentimientos con la comida, me pidió azúcar y yo se la dí. Y poco a poco, cada día tomaba más y más azúcar, hasta no poder evitar tomarla a todas horas. La mente se me nubló, era incapaz de pensar. Sólo podía pensar en comer... en comer cosas que llevasen azúcar, hidratos de carbono o grasas. 
Al desengancharme y al volver a equilibrar el cuerpo con una alimentación ADECUADA, , sana, con mucha verdura, cereales inegrales (arroz, mijo, quinoa), proteínas (pescado, pollo, carne, legumbres) todo ha vuelto a normalizarse. He puesto adecuada en mayúsculas porque existen cientos de dietas "milagro" que dicen ser estupendas pero tienen muchas carencias y este es otro punto que quiero tocar.
La alimentación EQUILIBRADA es muy importante. Acostumbrar al cuerpo a comer cinco comidas, siempre las mismas cantidades, siempre a las mismas horas. Es INDISPENSABLE porque así el cuerpo se acostumbra a comer determinadas cantidades y eso es lo que te va a pedir. Y es necesario tomar hidratos de carbono complejos, integrales, en cantidades adaptadas al cuerpo de cada uno porque así siempre tendrás azúcar en sangre y evitará los picos de ansiedad de azúcar. Si te saltas una comida, si dejas de comer una comida, el cuerpo te la pedirá con más ansia en la siguiente y no podrás evitar tener un atracón. ESTO ES SUMAMENTE IMPORTANTE porque en mi caso, lo que yo hacía era comer menos y menos, o no tomar medias mañanas, o un día comer una cosa u otra y llegaba un momento en que arrasaba la despensa. 
Y el último punto de la parte física que quiero tocar es la necesidad de mover el cuerpo, de hacer ejercicio (y este es uno de mis puntos débiles), mover el cuerpo genera endorfinas (la hormona de la felicidad) que hacen que te sientas más alegre y a su vez descarga el cuerpo de tensiones. Hacer ejercicio (caminar, correr, hacer algún deporte) es vital para subir el ánimo, para sentirte mejor. También lo he comprobado. En momentos de máximo bajón, me he autoobligado a salir a caminar y el cambio es increíble. Suena muy a tópico y es algo que se dice constantemente en todos lados, pero realmente es cierto, y en nuestro caso ayuda mucho a sentirnos mejor, y al estar de mejor humor, no tienes tantas ganas de lanzarte a la despensa...

En fin, esto es más o menos a grandes rasgos lo que he podido aprender en todos estos años. Intentaré comentar cada punto en un post porque son temas super amplios y que me gustaría comentar más específicamente con vosotros.

Espero que os haya ayudado en algo...
UN BESAZO A TOD@S Y ANIMO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

3 comentarios:

  1. me encantan tus esntradas, y me estan sirviendo de muchisima ayuda ¡¡gracias!!

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  2. Ayy Ángeles, como me alegro de que algo de lo que comento te pueda servir de ayuda. Gracias a ti de nuevo, de todo corazón por tus comentarios. Mucha fuerza guapa!!! :-)

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  3. Muy cierto, es increíble la cantidad de alimentos que ni siquiera se nos pasa por la cabeza que podrían tener azúcar porque no son dulces en sí, pero sí que la llevan. Es increíble. Las industrias encantadas de hacernos daño.
    Por suerte cada vez la gente tiene más acceso a la información gracias a Internet y podemos descubrir nuevas formas de alimentación que ni nos habíamos planteado y son mucho más sanas y no por ello menos deliciosas. Al revés, aunque al principio pueda parecer como algo insulso después de tantos años con el azúcar, luego el cuerpo se acostumbra en seguida y se siente mejor que nunca.

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