Bien, creo que la mejor manera de entender mi situación actual es explicar con detenimiento lo que ha sido mi vida, así quizás puedan quedar más claros cuales pueden ser los orígenes de un trastorno alimenticio. Al menos en mi caso, he de remontarme hasta el momento de cuando estaba en la barriga de mi madre...
Y aquí va mi historia...
Nacimiento- trece años
Bien, yo soy la más pequeña de mi familia, la quinta de cinco hermanos. No voy a entrar en ciertos detalles, pero sí puedo decir que fui toda una "sorpresa", vamos que admitido incluso por mis padres en comidas de domingo, no esperaban tenerme. Lo entiendo. Una madre ama de casa con cuatro chiquillos correteando por casa no espera tener uno más y más cuando el médico le ha recomendado no tener más hijos porque podría tener complicaciones en la gestación. Pero bueno, supongo que la naturaleza esperaba tenerme de visita. Mi madre (según me ha relatado ella en muchas ocasiones) lloró desconsoladamente al saber que iba a tener un hijo más, y además tuvo un embarazo complicadísimo. No detectaban que estaba embarazada, no paraban de hacerle pruebas de todo tipo y ya casi con ocho meses tenía hemorragias.... vamos, un embarazo interesante...
Yo tampoco quería perder protagonismo en el parto porque también se lo puse difícil a mi pobre madre. Nací con la cabeza muy grande y resultaba muy difícil sacarme y pasó mucho tiempo hasta que por fin pude decir un ¡hola a todos!. Mi madre con referencia a esto solía decirme que estaba tan cansada de empujar que llegó un momento que dijo: "lo siento, no puedo más, no pienso empujar más" (tras una tremenda bronca por parte de la comadrona no le quedó más remedio que seguir jejeje).
Los primeros meses tampoco fueron fáciles. Lloraba de día y de noche, no quería comer (me tenían que dar de comer con cuchara) y no paraba de enfermar. Y enferma estuve hasta que tenía unos cinco años. Al parecer pasaba quince días en casa y otros quince en el hospital. Era asmática crónica y tenían que llevarme siempre urgentemente a ponerme oxígeno. No comía más que un yogurt al día (por la cantidad de antibióticos que me daban) y pasaba el día y la noche llorando.
Todos esos años de ingresos en hospitales y demás me crearon un trauma infantil importante. Me daba miedo la gente, no quería ir al colegio sola (mi madre tenía que ir conmigo y sentarse en clase porque si me veía sola me ponía desquiciada), y sobre todo tenía un terrible miedo a la oscuridad. Todo este cúmulo de cosas supongo que resintieron mucho a la familia porque aún a día de hoy en las tertulias familiares y siempre que sale el tema, no dudan en decir: "mira que llorabas de niña", "siempre estabas enferma", "mira que sufrí por ti", "no sé como tu madre aguantaba tanto llanto". Cosas así.
La relación con mis hermanos era complicada también. Excepto con una de mis hermanas (en esa época claro, ahora me llevo genial con todos y los adoro), tengo un recuerdo de ella casi como el de una madre, me daba mucho amor, me compraba siempre regalos, me llevaba a todos sitios con ella... era un amor. GRACIAS HERMANA, muchos de los hermosos recuerdos de esa época te los debo a ti. Sin embargo con otra de mis hermanas, la relación era insostenible. Me llamaba gorda, decía que estaba loca (porque por las noches lloraba por el miedo a la oscuridad). Con otro de mis hermanos (ahora tenemos una relación muy estrecha) estaba siempre peleándome y con el mayor, simplemente, nunca he tenido relación. Desafortunadamente. Aún a día de hoy.
A partir de los cinco años, comenzaron a ponerme inyecciones semanalmente para el asma y ahí comenzó a cambiar todo. Empezó a darme mucho apetito y empecé a engordar. Me convertí una niña rellenita.
Ahí comenzaron a darme una comida "diferente" al resto de mis hermanos, porque yo estaba gordita y tenía que adelgazar (según los médicos, según la familia), en el colegio comenzaron las burlas de: "gorda, ballena", "en nuestro equipo no juegas que como eres gordita corres muy lento" y mis amigas cada vez que me veían comiendo un paquete de patatas fritas me decían: "woooow te has comido todo eso"??.
Ya en esa época comencé a sentirme diferente. Me sentía una niña problemática porque les daba quebraderos de cabeza a mis padres al enfermar tanto, me sentía fuera de lugar entre mis hermanos, pensaba y sentía que no me querían, que no tenía sitio. Pensaba que estaba loca, porque no soportaba estar en la oscuridad. No quería mostrar mi cuerpo en la playa, delante de mis amigas... me avergonzaba como era. Y solo tenía siete, ocho, nueve años. Nunca se lo conté a nadie, lo guardaba en silencio. Con el tiempo me convertí en una niña solitaria que miraba a través de la ventana y se imaginaba historias de princesas y príncipes azules, que imaginaba un futuro lleno de emociones, alegrías, felicidad. Hoy recuerdo a esa niña con nostalgia....
Con nueve años mis padres decidieron cambiarse de casa y mudarnos a otra zona. En el fondo me encantaba la idea porque pensaba que quizás cambiando de lugar, de colegio, las cosas cambiarían. Conocería a otra gente que me aceptaría y podría empezar de cero.
Así pues cambiamos a una zona no especialmente buena. No era una zona peligrosa, pero tampoco el mejor de los lugares. Me apuntaron a un colegio que quedaba cerca de nuestra casa. No miraron mucho que clase de niños habían ahí matriculados, pero se sentían más seguros sabiendo que quedaba cerca. Fueron LOS TRES PEORES AÑOS DE MI INFANCIA.
El colegio resultó estar lleno de "malotes" de barrio que buscaban descargar toda su rabia contenida con el más débil. Yo fui la elegida.
Recuerdo esos años como una pesadilla. Me pegaban en el colegio, me arrinconaban. El llamarme gorda no era suficiente... utilizaban adjetivos como: "asquerosa", "repugnante", "bizca", "bigotuda". Aún recordándolo me emociono. Yo regresaba siempre a casa llorando y le decía a mi madre que por favor no me dejara ir al colegio, que me insultaban, pero ella pensando que eran cosas de niños me decía que no les hiciera caso.
Recuerdo sus miradas cuando estábamos en gimnasia, las risas y cuchicheos cuando pasaba por delante de ellos. Fue terrible.¿¿ Pero sabéis que fue lo peor de todo??, que les creí. Creí todo lo que me decían, porque además volvía a casa y ahí me esperaban los comentarios de: "no te lo comas todo, ya sabes que engorda", o comentarios de mis hermanos: "gorda, que eres una gorda". Yo pensaba... si todos lo piensan, será que es así...
Por primera vez me gustó un chico y él también se reía de mi. Él se enteró de mis sentimientos y como respuesta dijo: "yo con esa asquerosa no quiero nada".
Yo lloraba y lloraba oculta en mi habitación, no podía desahogarme con nadie, porque pensaba que todos creían que no valía y para desahogarme escribía cartas que iban a parar al fondo del armario. Cartas que siempre firmaba con: "ojalá algún día todo cambie". Ojalá las hubiera guardado, hoy me encantaría volver a leerlas...
Ya a la edad de trece años era una niña introvertida, miedosa, tímida, vergonzosa y sin autoestima. Llena de sentimientos depresivos y que pensaba que no valía nada, que no merecía nada. Con sólo trece años...
me ha encantado leer la primera parte de tu historia, y te comprendo. yo tambien soy comedora compulsiva entre otras muchas cosas. y se que mi infancia tambien influyo en mis comportamientos compulsivos. Te sigo
ResponderEliminarun abrazo
Ohh Ángeles, gracias por tu lindo mensaje!! y gracias por leerme!! me emociona mucho, de verdad. :-). MUCHA FUERZA Y ÁNIMOS!!! verás que PODEMOS!!!!
ResponderEliminarUN ENOOOORME ABRAZO para ti también!!
yo tambien te sigo.... estoy por aqui, yo tambien trabajando en mi misma!!!!
ResponderEliminarun abrazo muy muy fuerte!
Laura
Hola Laura, me alegro muchísimo de que me escribas!! gracias por tu mensaje!!. ÁNIMO con ese trabajo personal y a por todas!!! :-)
ResponderEliminarUn abrazo enorme preciosa!!
Hola me llamo Maria Gisela, tu historia en algunas partes como el maltrato en la escuela y lo del niño que te gustaba se asemeja mucho a mi historia, es horrible sentirse rechazada en la escuela, te comprendo y te sigo saludos desde México
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