miércoles, 29 de agosto de 2012

Mi historia... (PARTE IV)

Desde los 23 hasta ahora, casi 29 años

Bueno pues ya hemos llegado a la última parte de la historia, la historia que nos lleva al ahora, a este presente.

Finalmente mi madre y mi hermano fueron a buscarme a Inglaterra. Me dolió mucho tener que empaquetar lo que iba a ser una nueva y bonita vida... una nueva vida que acabó metida en cuatro maletas volviendo conmigo a España.



No quería volver a casa de mis padres. Para mi eso significaba una derrota y significaba volver a la vida de siempre que nunca me hizo feliz. Así pues, decidí quedarme a vivir en Madrid. Un lugar nuevo donde poder tener un comienzo distinto.

Vine a Madrid sin casa ni trabaio y con una depresión horrorosa. Estuve viviendo en un hostal unas semanas hasta que encontré casa y pronto encontré trabajo de telefonista en una empresa de telefonía móvil.

Tampoco me voy a detener mucho en estos años porque si os soy sincera fueron unos años de estar bastante perdida. Desde los 23 hasta los 27 fueron unos años de andar en círculos. No sabría explicaros con claridad que pasó en ese tiempo. Sólo sé que estaba perdida.
Tardé unos tres años en salir de la depresión en la que estaba. Pasé por fases muy oscuras. Me dedicaba a salir de fiesta todas las noches y a emborracharme e ir directamente a trabajar, la comida era un descontrol constante y ya con eso sólo no me valía, así que bebía también cada día para evadirme de todo.
 No duraba en un trabajo más de tres meses porque me aburría y acababa dejándolo. Me apunté dos veces en la universidad y volví a dejarla.

Caos, todo era caos. Nada tuvo un orden, nada tuvo una lógica.

Seguía en contacto con el chico inglés, a pesar de todo lo que pasó entre nosotros. Unida a lazos emocionales sin sentido. Lloré por él cada día durante meses y meses y le seguía llamando, borracha por las noches. En resumen, un sin sentido.

Fui incapaz de tener pareja, a todos les dejaba con la excusa de que no podía ofrecerles nada e iba con unos y otros, dándoles tres o cuatro besos y dejándoles al día siguiente porque no podía estar con nadie.

Buscaba mi felicidad en cambios de look, en cambios de empleo, en cambios de casa... pero nunca la encontraba. Me sentía sin sitio, sin lugar.

He estado en terapia psicológica todos estos años desde que llegué a Madrid, pero no seguía las recomendaciones del psicólogo y continuaba en la línea de adelgazar y engordar, haciendo mil tipos de dietas, restrictivas como siempre para luego volver a coger los kilos. Como si no aprendiera de mis errores, como si no acabara de ser consciente de las consecuencias.

En estos años a pesar de toda esa confusión y descontrol, he ido poco a poco desenredando esa tela de araña en la que yo misma me envolví hace años. Esa tela de araña que estaba acabando por asfixiarme. Poco a poco fui entendiendo los motivos de mi comportamiento, fui observando mis patrones de conducta, fui investigando, leyendo, informándome... y cambiando, poco a poco cambiando.

Todos estos años han sido importantes, porque un día descubría una cosa, al mes siguiente otra. No ha ocurrido todo de repente. Cada caída me ha hecho aprender, cada esfuerzo al levantarme también. Estar hundida en mi propia miseria me impulsaba a investigar, a encontrar respuestas. El conocimiento de mi propia oscuridad me ha dado cierta libertad, la libertad de entenderme, la libertad de saber que yo no soy esa persona oscura, inestable, insegura. Me ha costado mucho trabajo entenderlo, pero ya lo sé y ahora toca trabajarlo.

Hoy en día aun no estoy recuperada. Por eso nació este blog. Tengo mis recaídas, unas más fuertes, otras menos. Sigo cayendo en mis propias trampas, sigo poniéndome la zancadilla. Pero sé los motivos que me llevan a ello y como mismo caigo me levanto. Lucho, o al menos lo intento. Tengo que estar en constante alerta con la comida para no comer de menos, para no comer de más... en fin, muchas cosas.
Hay veces que las circunstancias me pueden... son muchas las cosas que no me gustan de mi vida... y en esas veces me hundo y creo que no hay salida... pero siempre busco esa fuerza interior que todos tenemos y que está ahí dentro de nosotros y me sirvo de ella para empujarme.

El día que decidí irme de casa hace ya casi ocho años, ese día tomé la responsabilidad de cuidar de mi misma, de mi propia vida. Mi vida depende de mi. Me he equivocado cientos de veces, he tropezado una y otra vez en la misma piedra, pero lo importante de darse cuenta de ello es saber que puede cambiarse. Y puede cambiarse, no me cabe duda. Solo hay que hacerlo...

Pues vamos a ello, no?? :-)

MUCHO ÁNIMO PARA TOD@S!!!






3 comentarios: